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INICIOWargamesJuegos de miniaturasInfinityRaoul Spector, Mercenary Operative (Boarding Shotgun)

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Raoul Spector, Mercenary Operative (Boarding Shotgun)

Infinity

NA2

11,25 € 9,56 €

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Referencia: 280735-0761

Tipo: Wargames

Descripción

Ficha Técnica

Spector es un hombre que ha muerto varias veces. Es uno de los pocos privilegiados en toda la Esfera que han experimentado la Resurrección, no una sino varias veces, y que disfruta de un Lhost, un cuerpo biosintético. Pero este privilegio es también su maldición, una maldición que lo ata a una vida de peligro y muerte. Porque Spector es un hombre que ha sellado un pacto con el diablo, o tal vez, sería más apropiado decir, con un diablo.

Hace una vida, Raoul Spector era un soldado mercenario sin más ideales que su propio beneficio, que había abandonado una prestigiosa carrera en la rama de Operaciones Especiales del Aparato Militar Panoceánico, atraído por la promesa de dinero fácil del mundo de los contratistas militares privados. Spector creía que lo tenía todo controlado, pero en una sencilla operación de escolta, algo salió mal. Sufrieron una emboscada y, en medio del tiroteo, Spector y sus hombres mataron a varios civiles, entre ellos algunas mujeres y niños. Esa misma noche, la población entera se alzó en armas contra los mercenarios y sólo un Spector gravemente herido logró escapar de la encolerizada turba. Exhausto, se colaría en una hermosa finca, buscando refugio. Aún no lo sabía, pero había entrado en los dominios del diablo.

Cuando despertó, se encontró atado a un sistema de soporte vital, siendo observado por un hombre grueso de mirada brillante. Con una irónica reverencia, el hombre se presentó como Kambur Bey. Conocido por ser uno de los más ricos y opulentos mercaderes de la Seda, Kambur Bey gozaba del discutible honor de ser único Sultán que había sido destituido de su cargo por acusaciones de corrupción y cohecho y no por las habituales conjuras políticas. Este infame hecho lo situaba en un nivel de corrupción inaudito, incluso para lo habitual en el Sultanato.

Kambur Bey, un hombre insaciable de apetitos inconfesables, le ofreció un trato a Spector: le salvaría la vida a cambio de que trabajara para él, pero no en un simple trabajo de mercenario. Kambur Bey quería vivir la tensión y la emoción del combate, el chute de adrenalina de sentirse en peligro de muerte... pero sin riesgos. Haría que le implantaran a Spector un sensagrabador dotado de un sistema de transmisión continua que le permitiera conectarse con él, desde un entorno de inmersión virtual, y experimentar todo lo que él viviera, pero a distancia y sin peligro.

Lo único que tenía que hacer Spector era continuar con su carrera de mercenario independiente, pero escogiendo siempre los trabajos más interesantes y arriesgados. Debía vivir a tope y siempre al límite. Y cuando tuviera que deslazarse fuera de la esfera de datos, entonces, debería volver tras haber cumplido la misión, para que Kambur Bey pudiera hacer una descarga directa desde su sensagrabador y disfrutar así de todos sus recuerdos.

Spector ha sido clasificado por el Bureau Aegis como uno de los hombres más peligrosos de la Esfera Humana. Batallas, incursiones, abordajes en 0-G, escoltas, persecuciones, contratos de caza y eliminación, combates de Aristeia! Underground e incluso peleas de bar en territorios fronterizos... Spector ha pasado por todo. Cualquier cosa que apartara a Kambur Bey del tedio cotidiano era una misión para él. Una vida al servicio de las ansias de adrenalina del ex-sultán. Desde entonces, aquellas veces que su peligrosa vida ha llevado a Spector a la muerte, un equipo de recuperación enviado por Kambur Bey ha recogido su Petaca, resucitándolo en un nuevo Lhost. Puede sonar bien, pero, desde el momento en que selló el trato, Spector ya nunca más ha vuelto a estar sólo. Siempre hay una voz susurrando órdenes dentro de su cabeza, una presencia acechante y oculta tras sus ojos, vampirizando todo cuanto hace, vive o disfruta. Sin libertad, sin poder decidir su destino. Un hombre bajo continua vigilancia y sin escapatoria aparente. Porque hay dispositivos implantados en su cuerpo para obligarle cumplir con lo pactado, o para que se arrepienta de la menor infracción. Hasta ahora lo ha soportado todo, el peligro y la indignidad... hasta ahora... porque, aunque Raoul Spector es de los que cumplen con su palabra, todo hombre tiene sus límites...

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